Circular 293 - 13 noviembre 2009


ALGUNAS REFLEXIONES EN TORNO A LA IMPLEMENTACIÓN DEL SISTEMA INSTITUCIONAL DE EVALUACIÓN ESCOLAR EN EL MARCO DEL DECRETO 1290 DEL 16 DE ABRIL DE 2009



Segundo documento orientador para las comunidades educativas, compromiso en la circular 205  de 2009

Por: Luz Piedad Hurtado Cano

Olga Patricia Gil Henao

Secretaría de Educación para la Cultura de Antioquia





La implementación del Decreto nacional 1290 del 16 de abril del 2009 en las Instituciones y Centros Educativos del departamento, exige de una profunda reflexión en los contextos escolares que debe conllevar a un proceso de revisión del Proyecto Educativo Institucional en todas sus dinámicas y alcances.



La Construcción y puesta en marcha del Sistema Institucional de evaluación establecido en el artículo 4 del citado Decreto, requiere de la organización de los elementos que constituyen dicho sistema, en el contexto de la gestión escolar.



La gestión escolar es el conjunto de actividades que contemplan la dirección y administración de una Institución o Centro Educativo, conducentes a lograr la formación integral deseada en los estudiantes, actores fundamentales del proceso formativo.  A este respecto, el Ministerio de Educación Nacional en el marco de las orientaciones para el desarrollo de la política de calidad, estableció la guía para el mejoramiento Institucional[i] que tiene como objetivo, reorganizar la gestión de los establecimientos para garasntizar un servicio educativo de calidad.



La guía establece cuatro niveles de gestión: la directiva, la académica, la administrativa y financiera y la comunitaria, áreas que tienen un papel fundamental en  la dinámica de los elementos que constituyen el Sistema Institucional de Evaluación, en tanto éste,  no es una figura aislada de los procesos y componentes que constituyen cada una de las áreas de gestión que estructuran y le dan sentido al Proyecto Educativo Institucional.



El Sistema Institucional de Evaluación se define en el marco de la gestión escolar, como el conjunto de dispositivos, estrategias, y procedimientos fundamentales y particulares que garantizan un proceso de  EVALUACIÓN Y PROMOCIÓN  INTEGRAL coherente con el modelo pedagógico adoptado por cada Establecimiento en su Proyecto Educativo Institucional, pertinente a las ritmos de aprendizaje y a los contextos diferenciados y conforme a las disposiciones legales vigentes.



La definición del Sistema Institucional de Evaluación, es una de las tareas fundamentales de la gestión directiva, se encuentra a cargo del rector. Él es quien orienta el proceso, coordina los equipos de trabajo, asigna  responsabilidades y responde por la calidad de sus resultados; para esta labor cuenta con el apoyo de su equipo directivo institucional, del Consejo Directivo y del Consejo Académico.



Para la elaboración del Sistema es necesario partir de las siguientes premisas:



ü  Su definición y puesta en práctica no se limita a la elaboración de una escala valorativa, los alcances van mucho más allá.  La escala valorativa es “la sucesión ordenada de símbolos numéricos, gráficos o léxicos que sirven para expresar el resultado de evaluaciones o de distintas medidas de conducta escolar”[ii].  Expresa resultados de la evaluación, no es la evaluación en sí.



ü  La construcción de los elementos que constituyen el sistema (estrategias, mecanismos, procedimientos, criterios,..) deben ser coherentes y pertinentes al Modelo Pedagógico estipulado en el Proyecto Educativo Institucional.  Currículo y evaluación son caras de una misma moneda, tanto las concepciones como las estrategias y prácticas evaluativas responden a unas intencionalidades formativas en el proceso de aprendizaje.



ü  La evaluación en el sistema es un proceso, no es un examen, el examen es uno de los tantos instrumentos con el cual se puede obtener información para realizar análisis apropiados tendientes a establecer juicios valorativos, no es la única fuente desde la cual un profesor pueda valorar las competencias que ha adquirido un estudiante en su proceso formativo.



ü  Las estrategias e instrumentos en el proceso evaluativo deben ser variadas tanto de tipo cuantitativo como cualitativo, ya que  no son excluyentes y por el contrario adquieren un énfasis de complementariedad necesaria.



ü  La construcción debe responder a un proceso de participación en el contexto escolar, que movilice la Comunidad Educativa en torno a la consolidación de consenso en el establecimiento de criterios, mecanismos, estrategias y acciones  para lograr una evaluación en el marco de una formación integral.



Ahora bien, el artículo 4 del Decreto 1290/2009, establece los elementos que constituyen el sistema y le da autonomía  a los establecimientos para  su construcción.  Ello implica hacer un proceso de reflexión que  oriente unas prácticas de participación responsables donde los integrantes de la comunidad educativa en dinámicas colectivas, se organicen por comisiones o equipos de trabajo y garanticen la construcción de un Sistema Institucional coherente y claro en la lógica, articulación y relación de los elementos que lo constituyen; pertinente  con el Modelo Pedagógico y Correspondiente con los mínimos establecidos para su formulación y diseño, en la normatividad vigente.







A continuación se proponen algunos elementos que sirven de referente para la construcción del Sistema Institucional de Evaluación, en los establecimientos educativos.



I.-  LOS CRITERIOS DE EVALUACIÓN Y PROMOCIÓN:



Para lograr una mayor comprensión de la formulación de criterios en el marco del Sistema Institucional de Evaluación, es necesario precisar qué es un criterio y qué papel juega en la construcción del sistema.



Un criterio es una “condición que debe cumplir una determinada actividad, actuación o proceso para ser considerada de calidad; es decir qué perseguimos, cuál es el objetivo, qué pretendemos teniendo en cuenta aquellas características que mejor representan lo que deseamos lograr”.  



De lo anterior se colige que un criterio es una categoría condicional que agrupa valores relacionados o similares que actúa como patrón orientador. Los criterios se convierten en herramientas útiles para describir, estimar y precisar los ámbitos de acción y decisión en un contexto Institucional.  Se caracterizan por ser explícitos, comprensibles, cuantificables, flexibles y su construcción es colectiva.



En materia de evaluación y promoción de los estudiantes se define como “un enunciado que expresa el tipo y grado de aprendizaje que se espera que hayan alcanzado los alumnos en un momento determinado, respecto de algún logro esperado”[iii].



Ahora bien, la construcción de criterios en el marco del Sistema Institucional de evaluación, debe generarse en un marco de condiciones, para lograr su calidad, para ello se sugiere:



1.1.-  Promover una concepción compartida y aceptada sobre lo que debe entenderse por evaluación y promoción de los estudiantes desde los siguientes referentes:



ü  Fines del Sistema Educativo Colombiano (art. 5 Ley 115/1994)

ü  Perfil del hombre y mujer que se desea formar establecido en el horizonte Institucional del PEI.

ü  Decreto 1290/2009 artículo 1 literal 3 (Concepción de Evaluación del Aprendizaje).

ü  Políticas de evaluación y promoción del Sistema Educativo Colombiano en las dos últimas décadas (Decretos 1860/1994, 0230/2002 y 1290/2009 diferencias en concepciones, enfoques y prácticas), para desde allí tener una visión integral de las intencionalidades que permean la política nacional.



1.2.-  Consensuar y promover un marco común para describir y estimar el progreso de los estudiantes a través de un proceso de evaluación permanente.  El consejo académico debe liderar con los educadores, un proceso que permita la construcción de herramientas para el trabajo en el aula sobre las dificultades y fortalezas en las interacciones de los estudiantes con el conocimiento, el desarrollo de habilidades, destrezas, actitudes y aptitudes para avanzar en los logros esperados. Dichas herramientas ayudarán a precisar las características y maneras diferenciadas de la construcción de los aprendizajes.  Como consecuencia se tendrá un conjunto de instrumentos que permiten planificar e intencionar el  proceso evaluativo.



1.3.-  Consensuar y promover un marco común para definir la promoción de los estudiantes.  Precisar que la evaluación es diferente a la promoción, son momentos distintos de un proceso.  La promoción es el proceso por medio del cual después de un seguimiento permanente de evaluación a niños, niñas y jóvenes, son promovidos al grado siguiente al finalizar el año lectivo o antes, si sus capacidades y logros se lo permiten. En términos generales, la promoción es un proceso permanente que se da en los acontecimientos que a diario vive el ser humano cada vez que se adquiere un aprendizaje, cualquiera sea. 



A manera de ejemplo, se presentan algunos de los criterios que podrían establecerse al interior de la Institución o Centro Educativo en materia de evaluación y promoción:



ü  La evaluación será concebida como  un proceso permanente y objetivo para valorar el nivel de desempeño de los estudiantes en todas las esferas de su desarrollo: cognitivo, socioafectivo, motriz, comunicativo, valorativo, ético, estético, entre otros.  La evaluación en su concepción y enfoque será coherente con el tipo de hombre y mujer que se pretende formar en la Institución o Centro Educativo.



ü  La evaluación del aprendizaje reconocerá  los contextos históricos y culturales en los que se dan las practicas pedagógicas tanto de los docentes como de los estudiantes, de tal manera que permita reflexionar sobre las formas de mediación entre el conocimiento que está en circulación en diferentes fuentes y el desarrollo de nuevos saberes.



ü  La evaluación de los aprendizajes se hará desde los referentes curriculares que sustentan los programas de formación estipulados en el Plan de Estudios de la Institución o Centro Educativo.



ü  Como opciones alternativas a las prácticas de evaluación de los aprendizajes en las diferentes áreas y actividades formativas, se reconocen logros en la valoración y comprensión de los procesos a través de estrategias como el aprendizaje colaborativo, el diario pedagógico, los mapas conceptuales, los mentales, el portafolio, entre otros.



ü  Se articulará la práctica evaluativa con estrategias que posibiliten el desarrollo del acto educativo como un acto integral, donde la evaluación valorará los aprendizajes y las formas como los estudiantes interactúan con el saber. Desde esta perspectiva, la evaluación se asume como comprensión, es decir, es una practica reflexiva que permite la toma de conciencia y la generación de nuevas comprensiones, de nuevas búsquedas, de nuevas intencionalidades que generan en los participantes, estados de conciencia explicita sobre lo que se piensa o se hace, es decir cierto grado de conocimiento sobre su propia cognición, lo que comúnmente se denomina aprender a aprender.



ü  La promoción de los estudiantes se hará al finalizar el año lectivo o antes  si sus capacidades y logros se lo permiten. Para ser promovido un alumno de un grado a otro tendrá que demostrar la suficiencia en el cumplimiento de los requisitos establecidos para su promoción.



II.-  LA ESCALA DE VALORACIÓN INSTITUCIONAL Y SU RESPECTIVA EQUIVALENCIA CON LA ESCALA NACIONAL:



Sea lo primero definir qué es una “escala de valoración”, para desde allí establecer caminos para su consolidación en el contexto Institucional.



“Una escala es un patrón convencional de medición, y básicamente consiste en un instrumento capaz de representar con gran fidelidad verbal, gráfica o simbólica el estado de una variable”[iv].  Existen diferentes tipos de escalas por ejemplo la escala de Celsiuis para medir temperaturas, la escala de gramos o kilómetros para medir el peso o la escala de medición de las motivaciones humanas concebida por el psicólogo Abraham Maslow o la escala de actitud de Ajzen y Fishbein.  Para cada escala existen uno o varios instrumentos de medición, por ejemplo para el peso tenemos la balanza, para las actitudes el test de actitudes de Likert o de Guttman.



La escala como lo planteamos en su concepción, representa de forma simbólica el estado de una variable y la variable es una conceptualización del hecho real.  



La calidad de una escala está en relación directa con la naturaleza del objeto que mide, es decir sus características y propiedades, su sencillez o complejidad, así como también, con la sensibilidad de los instrumentos de medición que utiliza para recolectar datos.



Ahora bien, en el contexto escolar las escalas de valoración están íntimamente ligadas a la construcción de categorías que estiman, precisan y describen un parámetro frente al estado de una situación previamente caracterizada en un proceso de adquisición o no, de un conjunto de logros que posibilitan el desarrollo de unas competencias.  Por ello, es muy importante tener claro qué es lo que se valora y para qué se valora, para desde allí, establecer las categorías con sus respectivos rangos y estructuras que las definen y le dan sentido en el proceso valorativo.



¿Qué se valora? Áreas matemáticas, ciencias, lenguaje etc., o se valora el proceso formativo en su conjunto donde las áreas se convierten en medios para que el estudiante desarrolle conocimientos,  habilidades, actitudes, aptitudes, valores y destrezas que le permitan ser mejor persona y competente para habitar el mundo con mayores niveles de pertinencia y sentido.  Responder la pregunta qué se valora, es fundamental para definir las variables que determinan la escala de valoración.



¿Para qué se valora?  Ubicados en la concepción de “la Educación como un proceso de formación permanente, personal, cultural y social que se fundamenta en una concepción integral de la persona humana, de su dignidad, de sus derechos y de sus deberes” (art. 1 Ley 115/1994); la valoración se inscribe en identificar en qué estado del proceso formativo se encuentra un sujeto,  teniendo como referente unos logros esperados desde el perfil que se desea formar.  No se valora para identificar sujetos ganadores o perdedores de áreas estipuladas en un Plan de Estudios.  El proceso de valoración tiene que ser coherente con el concepto de educación que tenga la Institución ¿para qué se educa?  Y qué fines se persiguen en el proceso formativo.



Por ello, toda escala valorativa requiere de la definición de categorías estándar construidas colectivamente con la participación de los diferentes actores que hacen parte de la Comunidad Educativa.  El estándar determina el grado de cumplimiento o no cumplimiento a un criterio de calidad, por ejemplo si una Institución o Centro Educativo establece que su escala valorativa tendrá las categorías: excelente, bueno y aceptable o superior, alto, básico y bajo debe definir criterios para cada una de ellas, es decir, qué significa que un alumno es excelente o es bueno o es aceptable. Definir criterios para cada una de las categorías en una escala valorativa, implica establecer acuerdos del sentido de la categoría en la escala con sus respectivos rangos que se traducen en enunciados que expresan el tipo y grado de aprendizaje que se espera que hayan alcanzado los alumnos en un momento determinado, respecto a logros esperado.  Cobran aquí especial importancia los indicadores, ya que éstos permiten identificar la dirección del cambio de un criterio.  El indicador nos dice si se avanza en el logro esperado o en la dirección deseada o no.



Se sugiere a las Instituciones y Centros Educativos tener como referente para la construcción de la Escala valorativa, los siguientes aspectos:



2.1.- Definir un rango estándar en la Escala Valorativa: El estándar como se planteó anteriormente, es el  grado de cumplimiento exigible a un criterio de calidad.  El rango es el intervalo en que resulta aceptable el nivel de calidad que se alcanza en un determinado proceso.  El estándar de calidad determina el nivel mínimo y máximo aceptable para un indicador.  Si el valor del indicador se encuentra dentro del rango significa que estamos cumpliendo con el criterio de calidad que habíamos definido y que las cosas transcurren conforme a lo previsto



2.2.-  Definir concertadamente en la Escala de valoración, cuáles serán los símbolos, números, gráficos o léxicos que expresarán el resultado del proceso evaluativo no sólo de lo que usualmente  llaman  rendimiento escolar, sino del comportamiento individual y colectivo, orden, actitud hacia el aprendizaje, entre otros.  La definición debe ser coherente con la concepción de evaluación que el establecimiento opte.  El artículo 5 del Decreto 1290/2009, le da la autonomía a los establecimientos para definir y adoptar su escala de valoración y establece que para efectos de la movilidad de los estudiantes entre establecimientos educativos, la escala definida deberá expresar su equivalencia con la escala de valoración nacional: desempeños superiores, desempeños altos, desempeños básicos y desempeños bajos.



Es importante recordar que el sistema educativo colombiano, establece el enfoque de evaluación por competencias al especificar la existencia de estándares básicos por competencias de las áreas fundamentales, y el enfoque y estructura del área determinado en los lineamientos curriculares de las demás áreas, se fundamenta en desarrollo de competencias; a su vez, el decreto 1290, estipula los certificados de desempeño, lo que infiere que la institución debe concebir un diseño curricular sustentado en las competencias del estudiante.   De aquí que la escala numérica, aún siendo referenciada en los diferentes documentos, como una de las escalas reconocidas para la valoración, no sea la más coherente con los principios pedagógicos concebidos en el sistema educativo colombiano.



El Decreto 1290/2009 no establece una escala estándar para todas las Instituciones como sí lo planteó  el  Decreto 0230/2002 en su artículo 5), de ahí la necesidad de que los establecimientos educativos realicen todo un proceso de reflexión responsable liderado por el Gobierno Escolar en pleno (Consejo Directivo y Consejo Académico) que les permita establecer los criterios que orientarán la construcción de dicha escala.  Para ello es necesario que tengan como referente el direccionamiento estratégico concertado con la comunidad educativa en la gestión Directiva.



Ya sea que el establecimiento opte por una escala cualitativa o cuantitativa, es necesario hacer evidente que lo que importa en el proceso no es la simbología-el cambio de números a letras o de letras a números-, sino lo que ello significa para el sujeto que aprende en el marco de su ascenso hacia esferas superiores en su proyecto de vida.  La escala debe ser tan clara que permita expresar el resultado de un proceso evaluativo que identifica los intereses, motivaciones, capacidades, habilidades, disposiciones, actitudes  y prácticas del estudiante y a su vez la coherencia con el proyecto pedagógico de País que  se infiere en la Constitución de 1991 y en la ley general 115 de 1994.





III.-  LAS ESTRATEGIAS DE VALORACIÓN INTEGRAL DE LOS DESEMPEÑOS DE LOS ESTUDIANTES.



Los procedimientos de evaluación son determinantes del aprendizaje de los estudiantes, por ello su elaboración requiere de la veracidad y confiabilidad para lograr los objetivos que se persiguen en el marco de una evaluación integral.  Para ello es necesario tener presente determinados aspectos en las etapas de diseño y desarrollo de las estrategias evaluativas, entre ellos se destacan:



ü   Hacer que el estudiante se sienta como agente activo de su propia evaluación.

ü  Crear escenarios para que el estudiante aprenda a evaluar sus propias acciones y aprendizajes.

ü  Utilizar técnicas de autoevaluación que el estudiante sea capaz de transferirlas en diversidad de situaciones y contextos.

ü  Crear estrategias para que el estudiante sepa adaptar y/o definir modelos de autoevaluación en función de valores, contextos, realidades sociales, momentos, etc.



El estudiante, como actor de su propia evaluación, y como aprendiz de su contenido, debe conocer las estrategias con que va a ser  evaluado y la intencionalidad de cada una de ellas. De ahí la necesidad no sólo de crear un conjunto de estrategias; sino de establecer todo un proceso para planificarlas que permitan evidenciar en diferentes momentos y situaciones, los logros esperados por el estudiante en relación con el ser, el saber y el saber hacer.



La variedad de estrategias permite hacer un proceso evaluativo más riguroso y confiable, no es posible evidenciar la adquisición de logros a través de desempeños exitosos en la cotidianidad escolar, con dos o tres estrategias, se requiere que el estudiante demuestre en diferentes situaciones, momentos y  escenarios los aprendizajes adquiridos y para ello, se deben diseñar estrategias que permitan evidenciar los desempeños esperados.



Desde esta perspectiva, se sugieren a continuación una serie de estrategias que son propuestas por M. Immaculada Bordas y Flor A. Cabreras en el texto “Estrategias de evaluación de los aprendizajes centradas en procesos”[v],  como referentes, para su construcción en las Instituciones y Centros Educativos, ellas son:



3.1.-  El Portafolio: 



El portafolio es una colección selectiva deliberada y variada de los trabajos del estudiante donde se reflejan sus esfuerzos, progresos y logros en un periodo de tiempo y en alguna área específica. (Villarini, 1996)



El alumno al desarrollar esta estrategia proyecta la diversidad de aprendizajes que ha interiorizado. En este modelo se detectan los aprendizajes positivos, las  situaciones problema, las estrategias utilizadas en la ejecución de tareas....



El portafolio se compone normalmente de materiales obligatorios y opcionales seleccionados por el profesor y el alumno que hacen referencia a diversos objetivos y estrategias cognitivas. Esta dirigido a la práctica diaria académica y puede contemplar, además, aprendizajes indirectos de formación. La determinación de los materiales se efectúa con unos criterios  de selección, de evaluación y de validez y ha de estar organizado (tipología de estrategia, unidades de contenidos...de forma mixta...) considerando una amplia diversidad de tareas.



Existen diferentes tipos de portafolios. Una clasificación, quizás la más utilizada, es la que se presenta en función de su uso. En esta perspectiva podemos enumerar tres tipos:



ü  portafolios de trabajo con el cual el alumno y el profesor evalúan y comprueban el progreso de aprendizaje (revisión diaria). Para realizar el trabajo, el alumnado, individualmente, selecciona una muestra de los materiales más representativos; el profesor/a no necesariamente debe dominar el proceso de selección de los materiales. En este portafolio, el profesorado puede añadir muestras, registros, anotaciones... Los tutores, los padres, los supervisores... pueden adjuntar comentarios.

ü  El portafolio de presentación responde a la selección de los mejores trabajos por parte del estudiante. Los trabajos de progreso no están incluidos en este portafolio; tampoco los trabajos diarios. Cada alumno tiene su portafolio de presentación.

ü  El portafolio de recuerdo esta formado por todos aquellos materiales no incluidos en el portafolio de presentación y a través de los cuales se han realizado aprendizajes de base o esenciales. Frecuentemente es utilizado conjuntamente con el portafolio de presentación para realizar la evaluación ya que contiene trabajos que informan sobre la realización de distintas tareas.





3.2.-  El diario reflexivo:



El diario es una excelente estrategia evaluativa para desarrollar habilidades metacognitivas. Consiste en reflexionar y escribir sobre el propio proceso de aprendizaje. Las representaciones que hace el alumno de su aprendizaje, puede centrarse en uno o varios de los siguientes aspectos:



- el desarrollo conceptual logrado,

- los procesos mentales que se siguen

- los sentimientos y actitudes experimentadas



La reflexión del estudiante puede abarcar el aprendizaje de una sesión o limitarse a una tarea en particular.



El diario prevé la oportunidad de involucrarnos en una experiencia de autoanálisis con tres preguntas básicas: ¿qué he aprendido de nuevo con esta tarea o después de esta sesión de clase?, ¿cómo lo he aprendido? y ¿qué sentimientos me ha despertado el proceso de aprendizaje? Es un diálogo con nosotros mismos en el que aprendemos de nuestros propios procesos mentales.



El diario es también una estrategia excelente para la transferencia de los aprendizajes. Se anima al alumnado que en su proceso de autorreflexión y autovaloración establezca conexiones con lo adquirido en otro aprendizaje y en otros contextos.



Esta estrategia puede plantearse de forma totalmente libre y abierta o enmarcada con cuestiones orientadoras. En el primer caso, el estudiante es completamente libre de seleccionar el contenido de sus reflexiones; en el segundo caso, pueden darse algunas preguntas que ayuden al alumnado a organizar sus reflexiones. A continuación exponemos algunas de ellas:



-¿Cuáles de las ideas discutidas en la sesión de hoy me parecieron más importantes?

-¿Cuáles necesito clarificar? ¿Qué tengo que hacer para clarificarme?

-¿Sobre qué aspectos de los tratados hoy me gustaría saber más?

-¿Qué dificultades he encontrado hoy para adquirir lo que se ha trabajado?

-¿De lo discutido en clase que es lo que tengo ahora más claro?

-¿Cómo ha sido mi participación en la sesión de hoy?

-¿Me siento satisfecho o satisfecha de la sesión de hoy?



Cuando se trata de realizar una tarea concreta, Villarini (1996) aconseja estructurar la reflexión con preguntas dirigidas a los tres niveles de autoanálisis referidos. El siguiente cuadro expone ejemplos de preguntas para estimular la reflexión y la construcción de respuestas dirigidas a distintos componentes del proceso de aprendizaje.





TIPOS DE PREGUNTA
CUESTIÓN ILUSTRATIVA
AUTORREGULACIÓN
(examen de las actitudes, dedicación y atención que se pone al efectuar una tarea)
- ¿Me interesa resolver el problema? ¿Por que no?
- ¿Cuánto tiempo le he dedicado?
- ¿Es suficiente?
- ¿Está toda mi atención en la situación que quiero resolver?
CONTROL DE LA ACCIÓN
(análisis de la planificación, curso de acción y evaluación)
- ¿Cómo inicio la tarea?
- ¿Cómo la estoy haciendo?
- ¿Cuál ha sido el resultado?
CONTROL DEL CONOCIMIENTO
(analizar el conocimiento que se tiene y el que se necesita y las vías de acción)
- ¿Qué información necesito?
- ¿Qué proceso conozco que me pueda ayudar en esta tarea?
- ¿Cuál es el camino más efectivo `para realizar la tarea?



Es importante destacar que para que el diario reflexivo tenga una efectividad debe realizarse con cierta periodicidad. Al principio no es tarea fácil para el alumnado que no está acostumbrado a reflexionar y autoanalizar su aprendizaje y tampoco entiende como debe hacerlo. Ha de aprender esta tipología de evaluación. En todo caso, al principio conviene mostrar al alumnado algunos ejemplos de diarios reflexivos de otros compañeros que ilustren adecuadamente la técnica y realizar en un inicio de su utilización un seguimiento cuidadoso hasta que el alumno haya comprendido el significado profundo del diario reflexivo. Sólo así es como esta estrategia alcanza su valor para el desarrollo de habilidades metacognitivas.



3.3.-  El mapa conceptual:



Los mapas conceptuales propuestos por (Novack y Gowin, 1984) son diagramas que expresan las relaciones entre conceptos generales y específicos de una materia, reflejando la organización jerárquica entre ellos. Es una técnica que se utiliza tanto en la enseñanza (Ontoria, 1992) como en la evaluación y favorece el desarrollo organizado y funcional de los conceptos claves de una materia o disciplina.



El diagrama que se establece con los mapas conceptuales muestra jerarquías, interrelaciones, ramificaciones, entrecruzamientos y palabras de enlace que proporcionan una representación comprensiva e integradora del contenido nuclear de un campo de conocimiento.



Esta estrategia utilizada como recurso de evaluación permite analizar las representaciones que el estudiante va elaborando de los conceptos de una asignatura y valorar su habilidad para integrarlos en un esquema mental comprensivo. El alumno y la alumna ha de ser capaz de estructurar las nuevas adquisiciones por niveles de generalidad, de conceptos más amplios a los más específicos, y de establecer las relaciones e interrelaciones que se presentan entre los niveles; además de identificar el sentido y significado de la relación mediante alguna palabra de enlace o conectora para demostrar el tipo de relación entre un contenido y otro.



El mapa conceptual se revela como una estrategia cognitiva muy potente cuando se utiliza desde el inicio, durante el desarrollo y al final de una unidad de aprendizaje, ya sea en el estudio de un tema, o de un conjunto de temas. De esta manera, no solo el profesor sino también el propio estudiante –y esto es lo importante a destacar -, puede analizar y valorar el proceso de aprendizaje realizando al inicio del aprendizaje y al final la elaboración del mapa conceptual. En un principio es un instrumento excelente de evaluación diagnóstica a fin de conocer –para el profesor- y de toma de conciencia –para el alumno- del punto de partida de un aprendizaje.



Nuestra propia experiencia en el uso de esta técnica nos ha permitido constatar su eficacia para facilitar la toma de conciencia del estudiante de su propio proceso de aprendizaje, sus errores y aciertos, así como sus avances.



Algunos de los criterios que el profesor ha de evaluar son los siguientes:



-cantidad y calidad de los conceptos o contenidos reflejados.

-jerarquía establecida correctamente.

-relaciones correctas establecidas entre dos conceptos utilizando con precisión las palabras de enlace.

-interrelaciones entre conceptos que a modo de ramificaciones relacionan conceptos de diferentes niveles de la jerarquía o en el mismo nivel pero de ramas originarias distintas.



Estos criterios pueden reflejarse en escalas cualitativas o cuantitativas que sirvan para proporcionar una valoración global del mapa y, además, participar con distinta ponderación. No obstante esta posibilidad de valoración del mapa conceptual como producto de un aprendizaje, incluso en una situación de examen se le puede solicitar al alumno que realice un mapa conceptual a partir de un listado de conceptos que se le proporciona, el valor potencial de esta estrategia es entenderla como una actividad discente en la que el proceso de aprendizaje y la evaluación se encuentran totalmente imbricados e interdependientes.



IV.-  LAS ACCIONES DE SEGUIMIENTO PARA EL MEJORAMIENTO DE LOS DESEMPEÑOS DE LOS ESTUDIANTES DURANTE EL AÑO ESCOLAR.



Las acciones de seguimiento para el mejoramiento de los desempeños de los estudiantes, comprende un conjunto de actuaciones que el equipo de docentes debe realizar para lograr el desarrollo y la adquisición de las competencias que el estudiante debe comprender y apropiarse en el marco de una formación integral.



Las acciones de seguimiento deben ser planificadas e intencionadas de acuerdo a los logros esperados en el proceso de aprendizaje, por ello deben reflejarse en un Plan, de tal forma que permita:



• Establecer las causas que provocan las debilidades detectadas en el proceso de aprendizaje.

• Identificar las acciones de mejora a aplicar en cada caso concreto.

• Evaluar su viabilidad.

• Priorizar las líneas de actuación.

• Disponer de un conjunto de  acciones a desarrollar en un futuro y de un sistema de seguimiento y control de las mismas.

• Establecer la estrategia a seguir.

• Aumentar la eficacia y eficiencia de la gestión.

• Incentivar la participación de los estudiantes para afrontar, con el mayor éxito posible, el reto planteado y mejorar el nivel de calidad de su enseñanza.



En consecuencia, las acciones de seguimiento deben poseer las siguientes características:



ü  Continuidad: Como se trata de un proceso de evaluación donde se pretende evidenciar la adquisición de logros en las esferas del desarrollo humano, las acciones de seguimiento deben ser permanentes y continuas.

ü  Coherencia: Las acciones de seguimiento deben ser coherentes con lo que se pretende evidenciar en los desempeños escolares en el proceso evaluativo.

ü  Pertinencia: Las acciones de seguimiento tienen que estar en sintonía con lo que se pretenda evaluar  en el proceso formativo.  



Como se trata de un proceso continuo implica:



ü  Un seguimiento permanente, realizado por los docentes que orientan las diferentes áreas y actividades de aprendizaje. Ya que el seguimiento permite obtener información sobre el nivel de logros alcanzados frente a los esperados, los recursos utilizados y las dificultades  detectadas.  El seguimiento permite que cada docente registre los aciertos y desaciertos de los estudiantes en el proceso formativo y establezca acciones de mejora diferenciadas según las dificultades detectadas en el proceso. De ahí la importancia que los Consejos Académicos lideren el establecimiento de acuerdos para la consolidación de Planes de seguimiento por ser de su competencia el estudio, modificación y ajuste al currículo y la organización del Plan de Estudios, ya que éstas no pueden idearse por fuera del proceso curricular. 



ü  El establecimiento de Comisiones o equipos de trabajo para realizar el seguimiento a las acciones implementadas de los procesos de evaluación.  Para ello se sugiere la organización de la Institución o Centro Educativo, desde los órganos de participación que posee de la siguiente manera:

1.-  El Consejo Académico y el equipo en pleno de docentes del Establecimiento Educativo, elabora el Plan de acciones de  seguimiento para cada una de las áreas como lo estipula el literal 3 del Decreto 1290/2009.  Por tratarse de una Institución o Centro que ofrece todos los grados en diferentes sedes, es necesario establecer convocatorias para que todos lo educadores participen y construyan acuerdos en torno al desarrollo y tratamiento de las áreas en cada uno de los grados y niveles.  Los docentes de la básica primaria deben establecer consensos en concepciones, enfoques, prácticas pedagógicas, estrategias metodológicas, entre otras, con los docentes de la básica secundaria y la media, para poder tener apuestas comunes en  el aprendizaje y la evaluación de los estudiantes en el marco del Proyecto Educativo Institucional.  Sólo así es posible construir acciones de seguimiento con sentido y pertinencia al tipo de hombre y mujer que se desea formar.



2.-  El Consejo Directivo analiza el Plan de acciones de seguimiento que realiza el Consejo Académico y el equipo de docentes, le hace los ajustes pertinentes y lo incorpora en el Proyecto Educativo Institucional. Igualmente debe hacerle seguimiento para poder garantizar que los directivos docentes y docentes del establecimiento educativo cumplan con las acciones de seguimiento programadas.







V.-  LOS PROCESOS DE AUTOEVALUACIÓN DE LOS ESTUDIANTES:



La autoevaluación es un proceso permanente de verificación, diagnóstico, exploración, análisis, acción y realimentación que deben realizar los estudiantes con el fin de identificar sus fortalezas y debilidades  y verificar el estado en que se encuentran frente a los aprendizajes adquiridos en el marco de los logros esperados.



Se convierte en una herramienta fundamental para educar en la responsabilidad de los estudiantes consigo mismo, con el medio natural y el medio social.  Permite que el estudiante tome conciencia de su progreso individual en su proyecto de vida, desarrolla la capacidad de gobernarse por sí mismo y potencia la autonomía.



Los establecimientos educativos deben generar estrategias para lograr que los estudiantes se autoevalúen, ya que ello permite:



ü  La revisión de manera creativa, crítica, reflexiva, y participativa  de los logros adquiridos, pues tiene la posibilidad de reflexionar acerca del dominio de éstos, lo que le permite asumir la dirección y el autocontrol de su aprendizaje. El estudiante aprende a identificar sus propios logros en el proceso formativo.

ü  La  valoración de sus logros en el aprendizaje, es decir; conocer de cada elemento del conocimiento qué logra hacer por sí sólo y qué no, con vistas a solicitar la ayuda que necesita, la cual permitirá que lo que en ese momento no pudo realizar por si sólo, en uno posterior lo realice. Esto conduce al desarrollo en el aprendizaje.



Para la realización de la autoevaluación se proponen una serie de estrategias, entre ellas pueden citarse las planteadas por María Amparo Calatayud Salom[vi] como referentes para su construcción en los establecimientos educativos:

  1. Bloc de autoevaluación: Se trata de una actividad en la que el estudiante evidencia los esfuerzos realizados, la valoración del trabajo conseguido (¿qué sabia?, ¿cómo lo he aprendido?, ¿qué se yo ahora?), en relación a contenidos tanto del ámbito conceptual, procedimental y actitudinal, cuáles han sido las mejores ideas, los logros conseguidos en los distintos ámbitos de conocimiento.



    2. Hoja de Plan Semanal El objetivo de esta actividad es motivar al alumno para que sea responsable de sus acciones. Él sabe que tiene una semana para realizar determinadas actividades y el mismo ha de responder por su realización.

    3. Herramientas de autorreflexión elaboradas por el profesor: Se trata de actividades que el docente diseña con el objeto de evaluar y comprender cómo el alumno va consiguiendo los aprendizajes. Para ello se elaboran cuestionarios, listas de control, escalas de estimación, protocolos, etc. para recoger las informaciones relevantes sobre el proceso de enseñanza y aprendizaje realizado.

    4. El diario del estudiante:. La reflexión sobre el diario permite detectar problemas, hacer explícitas las concepciones y posibilitar mejoras en el proceso. Desde nuestro punto de vista, el diario es uno de los instrumentos más útiles para llegar al conocimiento, análisis, comprensión y valoración del proceso de enseñanza y aprendizaje que realiza el estudiante, así como también para conocer y respetar el ritmo de aprendizaje de cada uno de ellos.

    5. El portafolio, instrumento para la evaluación formativa del estudiante: El portafolio es una colección de trabajos, actividades, etc. que el alumno ha realizado durante un curso. Pero quizás, lo más importante de esta selección de actividades radique en que éste ha de estar compuesto por aquellas actividades que han permitido al discente la posibilidad de valorarse más a si mismo.



VI.-  LAS ESTRATEGIAS DE APOYO NECESARIAS PARA RESOLVER SITUACIONES PEDAGÓGICAS PENDIENTES DE LOS ESTUDIANTES



La Institución Educativa a través de su Consejo Académico debe liderar con todo los docentes todo un proceso de planificación que permita consolidar un Banco de estrategias que permitan atender de manera efectiva las debilidades encontradas en el proceso de aprendizaje.



Las estrategias deben ser variadas y diferenciales de acuerdo a las debilidades encontradas en el proceso de adquisición de logros frente a un saber determinado.  Por ello como plantea Castellanos “comprenden todo el conjunto de procesos, acciones y actividades que los/las aprendices pueden desplegar intencionalmente para apoyar y mejorar su aprendizaje. Están pues conformadas por aquellos conocimientos, procedimientos que los/las estudiantes van dominando a lo largo de su actividad e historia escolar y que les permiten enfrentar su aprendizaje de manera eficaz” (D. Castellanos y otros, 2001, p. 87) [vii]







NOTAS DE PIE DE PÁGINA.



[i] Ministerio de Educación Nacional.  Guía para el Mejoramiento Institucional. Bogotá 2008.
[ii] Diccionario de las Ciencias de la Educación, página 563.
[iv] Merani Alberto.  Diccionario de Pedagogía. Editorial Grijalbo. Bogotá. 1985
[v] 2001, Revistas Española de Pedagógica.  Bordas  M. Immaculada y A. Cabreras Flor. Estrategias de Evaluación de los Aprendizajes centradas en procesos. año LIX, enero-abril, n.218.pp. 25 a 48
[vi] María Ampara Calatayud, Departamento de Didáctica y Organización Escolar. Facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación. Universidad de Valencia  28/01/2008
[vii] D. Castellanos y otros, 2001, p. 87.

Nota: Es importante que las instituciones educativas a través de los equipos de gestión continúen avanzando en propuestas pertinentes a sus construcciones locales y puedan permitirse establecer un plan de seguimiento al sistema adoptado para que puedan realizar las modificaciones o convalidar sus aciertos al respecto.

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